LA PENÍNSULA.-(Popular)

Adiós, mi Península hermosa,
adiós, que el deber me llama,
adiós, ya me voy a La Habana,
a luchar... a luchar por la Nación.

Y desde allí (y desde allí)
jamás olvidaré (jamás olvidaré)
a la prenda querida (a la prenda querida)
que en España dejé, (que en España dejé)
si acaso vuelvo (si acaso vuelvo)
Dios será testigo
que tu marido juro yo he de ser.

Adiós, mi Península hermosa,
adiós, que el deber me llama,
adiós, ya me voy a La Habana,
a luchar... a luchar por la Nación.

Si muero allí (si muero allí)
madre consuélate (madre consuélate)
que si un día he luchado (que si un día he luchado)
fue por obligación (fue por obligación)
y ante el sepulcro (y ante el sepulcro)
arrodillada,
madre adorada rézame una oración

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